Edad
Media
Marco
Polo escribió en 1298 acerca de los 5.000 perros tipo Mastiff
que Kubla Khan tenia para usar en cacerías y en la guerra.
En
la Edad Media una gran parte de la población de Inglaterra
era terriblemente pobre, muchos morían de hambre mientras
los nobles (y la realeza) se divertían en una vida de lujo.
Había tan poca comida para los comunes que su única forma
de sobrevivir era cazando animales en los bosques. Los nobles
eran los dueños de los bosques y cazar ahí era ilegal, y
esto se convirtió en un problema para los dueños de la tierra,
un problema que había que solucionar ... así que ellos usaron
Mastiffs!
La ley fue también escrita en esos días. La Ley de los bosques
del rey Canute, que es la primera ley escrita de Inglaterra.
En esta ley los Mastiffs eran solicitados por el recaudador
de impuestos para asegurarse que los dedos centrales de
las dos patas delanteras estaban amputados, para que el
perro no pudiese correr lo suficientemente rápido para alcanzar
los venados (que tradicionalmente han sido propiedad real).
En la Ley de los bosques, el Mastiff esta mencionado específicamente
como guardián. Durante toda la Edad Media el Mastiff fue
usado como instrumento para la caza mayor.
Sir
Piers Legh colocó al Mastiff en la fama cuando el 25 de
octubre de 1415 en la batalla de Agincourt fue herido y
fue cuidado por su perra Mastiff que lo había acompañado
en la batalla hasta que llegaron a rescatarlo. Sir Piers
murió en Paris a causa de sus heridas y su cuerpo fue retornado
a Inglaterra junto con su perra y una camada que esta había
parido. La familia Legh of Lyme Hall en Cheshire conservó
a la perra y crió famosos Mastiffs durante muchas generaciones.
Se dice que Enrique VIII regaló a Carlos V de España 400
Mastiffs de guerra.
En
la era Isabelina, el Mastiff en luchas contra animales salvajes
(osos, lobos, tigres, etc.), comúnmente para entretenimiento
de la Reina.
Después
que bajara de popularidad este cruel deporte, los Mastiff
continuaron siendo criados por los Nobles. Ellos los mantuvieron
como guardianes de sus castillos y propiedades, durante
el día estaban encadenados y por la noche los soltaban
para que alejaran a los intrusos. Se cree que esta común
practica les dio el nombre de "Bandog" (perro encadenado).